Hay algo que no me termina de gustar del concepto moderno de emprendedor. Si buscamos en Google por nombres de emprendedores famosos encontramos a Bill Gates, Steve Jobs, Walt Disney, Thomas Edison, Henry Ford, Richard Branson, Charles Schwab, Oprah Winfrey, Sam Walton, Ray Kroc, Ross Perot, Jeff Bezos y Michael Dell, por citar algunos de ellos. Cierto, todos son ejemplos de emprendedores, pero también todos son multimillonarios. ¿Por qué el éxito financiero es una condicionante para ser reconocido como emprendedor? (Sabemos que no lo es, pero tampoco es fácil encontrar el concepto desligado de este.)

Para mi un emprendedor debe cumplir con dos características básicas. Primero, es una persona con iniciativa que no teme correr riesgos, no le molesta dejar su zona de confort para perseguir una idea. Y segundo, y  puede que algunos no estén de acuerdo, no copia y pega, sino que busca hacer algo diferente. Partiendo de estas características he decidido bajar del pedestal en que tenía a Richard Branson  y buscar a mi nuevo emprendedor favorito. Y aquí se los presento:

Georges Méliès

Si, Georges Méliès. Méliès, era hijo de un zapatero de renombre que no quiso seguir los pasos de su padre. Se retiró del negocio familiar y compró el teatro Robert Houdin en 1888, del cual fue director. Sin embargo, no fue sino hasta 1895 cuando su vida cambió por completo.

En ese año fue invitado a la presentación del cinematógrafo de los hermanos Lumière y fue “amor a primera vista”. Como no logró convencerlos allí mismo de que le vendieran uno, contactó con el inventor Robert William Paul para que le vendiera uno. No pasó mucho tiempo antes de que Méliès, aprovechando sus habilidades mecánicas, convirtiera el cinematógrafo en una cámara con la que pudo filmar sus películas, naciendo así quien sería llamado el primer mago del cine.

El 5 de abril de 1896, hace 120 años, proyectó las primeras películas en su teatro. Construyó lo que hoy se conoce como el primer estudio de cine y fue pionero en los efectos especiales. ¿Quién no ha visto recreada de alguna forma esta escena de Viaje a la luna? Pues bien, eso es Méliès.

Viaje a la luna

Pero a pesar de todos sus aportes y su ingenio, Méliès no es considerado un emprendedor y me temo que es porque financieramente no tuvo el éxito esperado. Ser cineasta en aquella época no era sencillo, así que Méliès tenía altas y bajas. (Posiblemente más bajas que altas.)

Toda su esperanza estaba puesta en Viaje a la luna, pero Thomas Edison pagó para que hicieran copias ilegales de la película. Cuando Méliès trató de exhibirla en los Estados Unidos ya Edison había ganado una fortuna con ella. Méliès no había recibido nada por su creación. Finalmente estaba arruinado. Luego vino la guerra y la situación se complicó todavía más. Incapaz de seguir filmando películas, abrió una pequeña tienda de juguetes y dulces junto a su esposa en la estación de tren de Montparnasse.

Tienda de juguetes y golosinas de Georges Méliès

Aunque obtuvo el reconocimiento merecido poco antes de su muerte, Méliès terminó sus días en una casa de jubilados, olvidado y pobre.

Todos los que hoy disfrutamos de una película de ciencia ficción le debemos algo a Méliès. Su ingenio y su fortaleza para perseguir un sueño marcó la historia del cine. En mi opinión Méliès, al igual que muchos otros que nunca llegaron a ser multimillonarios, también debe ser llamado un emprendedor de éxito.