Semanas atrás, el programa 7 Días me invitó a participar de un reportaje donde le preguntaban a distintas personas qué harían si fueran presidente. Quise proponer algo diferente, retador para la sociedad y a la vez fácil de implementar, así que combiné dos ideas que explico a continuación.

Las grandes compañías suelen tener un departamento de Investigación y Desarrollo (I&D) cuya función es crear nuevas tecnologías y productos, o mejorar los ya existentes, para abrir nuevas líneas de negocio o mantener las actuales.

Estos departamentos suelen ser grandes y costosos porque deben desarrollar tecnología de forma aislada, pero se hace así porque esta puede representar una ventaja competitiva en el futuro cercano.

Por otro lado, Internet, tal y como la conocemos hoy, sería imposible sin el uso de Linux. Linux es un sistema operativo gratuito, de fuente abierta, que nació en 1991 y poco a poco se ha convertido en una de las piezas más importantes en el mundo de la informática.

Linux hoy potencia desde computadoras personales hasta televisores, pasando por celulares (controla el 85% del mercado con Android), las decenas de miles de servidores que utilizan empresas como Google, Facebook o Amazon, y muchos de los dispositivos que hoy componen el Internet de las cosas. Linux está presente en nuestra vida sin ni siquiera nosotros saberlo.

Pero Linux no es producto de una empresa, como lo es Windows que es propiedad de Micrisoft. Es el producto de miles de apasionados que colaboran de forma desinteresada desarrollando una pequeña parte. Cualquier empresa o persona puede tomar esos cambios y desarrollar su propia versión de Linux, siempre y cuando las mejoras regresen a la comunidad para que todos se beneficien de ellas.

Seguir leyendo