Esteban Mora

Ideas + Análisis + Opinión

Política: Carlos, ¡tenemos un problema!

Rebobinemos el casete un poco. Luis Guillermo Solís inició la campaña electoral del 2013 como un desconocido respaldado por un partido que ya se había consolidado como la tercera fuerza política del país a pesar de no haber ganado aún una elección.

Cuando activó sus canales sociales sus rivales Johnny Araya (PLN) y José María Villalta (FA) le tenían una considerable ventaja. El 01 de octubre de 2013, por ejemplo, Solís sumaba 7174 seguidores en su página de Facebook mientras Villalta contabilizaba 42631 y Araya 55575.

Pero si algo nos enseñó la campaña del 2014 es que los medios sociales sirven para ganar una elección, si voluntaria o accidentalmente se dan las condiciones necesarias dentro y fuera de la red. O dicho de otra manera, caemos en un error al estudiar los medios sociales fuera de la coyuntura política. Todo está mezclado.

Entonces, si las redes sociales fueron vitales para el triunfo del PAC en 2014, ¿podemos comparar el arranque de Luis Guillermo Solís con el de Carlos Alvarado cuatro años después? A fin de cuentas, si hay un partido que parece ser más afín con la masa digital es el [neo] PAC.

Alvarado, a igual que Solís, ganó su candidatura en una convención abierta. De hecho los seis principales candidatos de las tres convenciones abiertas hicieron uso de las redes sociales, de ahí que cualquiera que saliera ganador iba a tener una posición digital que le permitía no arrancar desde cero. Alvarado, al 01 de octubre de 2017 tenía 30208 seguidores en Facebook, 23034 más que Solís cuatro años antes.  Ahora veamos la progresión de crecimiento entre ambos para el mismo punto en ambas campañas:

Crecimiento de Solís y Alvarado

A pesar de la ventaja con la que inició Alvarado en 2017, su crecimiento en Facebook es mucho más lento que el de Solís en 2013. Pero el problema no termina ahí. Si vemos el PTAP, estadística que resume cuánta gente interactúa con la página tenemos:

Comparando ambas campañas, a hoy, Facebook no le está funcionando a Alvarado igual a como lo hizo con Solís y es algo que debe corregir lo más pronto posible. Si la elección se resolverá en enero, como dicen muchos, lo ideal sería tener canales sociales sólidos que faciliten la construcción de un “ejército” que sirva de amplificación y contención llegado el momento. Y no olvidemos que Alvarado es el candidato oficialista, así que transitará por un camino más difícil que el que encontró Solís.

¿Las causas?

Es imposible apuntar a un sólo factor como el único responsable. Por un lado sabemos que la campaña no “termina de empezar” porque algunos partidos tienen problemas de financiamiento, lo que los obliga a trabajar con menos presupuesto afectando la pauta publicitaria.

Por otro lado, todo el problema que ha generado el caso de la importación de cemento chino mantiene a muchas personas apáticas ante la campaña, lo que podría explicar la baja actividad en los canales sociales de varios candidatos de partidos importantes a pesar del esfuerzo de sus equipos.

Y finalmente, un elemento del que se habla poco y puede estar afectando mucho es el algoritmo de Facebook. Si los candidatos han caído accidentalmente en una caja de resonancia uno de los efectos sería una disminución en las interacciones de su página.

¿Y es determinante?

Ya no estamos en los 80s, el electorado no responde a los mismos estímulos de aquellos años, cosa de la que algunos estrategas políticos no se han percatado. Las campañas ya no se deciden a base de ideas, ahora se deciden a base de emociones. ¿Y qué mejor medio para despertar emociones que las redes sociales?

¿Se acuerdan de los selfies de Luis Guillermo Solís? Pues cada selfie generaba un social proof o demostración social que no se podía sustituir con el discurso y anuncio tradicional. Y los miles de selfies de Solís nos decían que la comunidad digital se había apoderado de un candidato. Ese efecto es el que tienen que generar los candidatos este año, aunque no con un selfie.

Entonces, ¿estar por debajo de Solís en este punto es un problema para Alvarado? Sí, no hay duda. Pero también es revertible y el equipo de Alvarado ya demostró que está en condiciones de aprovechar el momento. La campaña del 2018 se resuelve en digital, así que ningún equipo puede darse el lujo de no aprovechar al máximo las redes sociales.

 

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3 Comentarios

  1. Muy interesante tu análisis. Me encanta tu blog.

  2. Bueno, ¡uno de esos oasis en el desierto de la dimensión bloguera!
    Gracias po el análisis

  3. Qué interesante blog.. me gusta …

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